BRIAN LYNCH: CON MAGNIFICO SABOR MONTUNO
El trompetista norteamericano Brian Lynch ofreció un espectacular concierto en la Sala de la Restauración del Gran Teatro del Cibao. El evento forma parte de las celebraciones en el país de los 233 años de la Independencia de los Estados Unidos que organiza la Embajada Norteamericana en el país, a través del Centro Franklyn. Lynch, quien dedicó el concierto al dominicano Mario Rivera, subió al escenario con su trompeta plateada, utilizando como carta de presentación la pieza “Liberated Brother”, donde las notas breves y agudas salen a borbotones de su instrumento. No se queda el tumbao montuno que ha heredado de su incursión en el mundo de la salsa, junto a Héctor Lavoe, con quien tocó por cinco años, ni al montuno que le dejó Eddie Palmieri en la sangre. Palmieri effect”, le sigue y luego “Afinque”, otra composición suya que, aunque de auténtico sabor latino, nos ofrece una trompeta más reposada, con notas más alargadas, pero sin salirse de los agudos que son su predilección. Le sigue “JB”, una pieza en honor al músico puertorriqueño John Benítez. El pianista, poseedor de una técnica depurada, utiliza sólo las teclas del centro hacia la extrema derecha, esas que le aportan mayor agudeza. Los acordes recorren el sentir latino que el público siente y aplaude. El encendido concierto de jazz latino también ofreció espacio para un “bolerazo”, acentuado por una percusión marcada que hizo soñar al público con la más auténtica expresión del género, con la pieza “Qué sería la vida” y un final con la trompeta de Lynch, sola, ahora acentuando esas notas redondas, que la hacen más romántica, pero siempre agudas, llenando los espacios de la sala. Otra de las piezas escogidas fue “Solar”, un clásico del legendario Miles Davis, con arreglos de Brian Lynch, quien es además autor de la mayoría de las piezas que interpretó el quinteto. El repertorio vivaz, de corte latino incluyó numerosos y oportunos solos de piano, de percusión, batería, bajo y por supuesto trompeta, cuya calidad el público premió con los aplausos. Lynch, en el concierto, mostró que ha sido cautivado por el jazz latino, género que comenzó a tocar en su natal Milwakee. Para él, las melodías, el ritmo y la clave latina, han dejado huellas indelebles en su carrera musical, formando parte ya de un sello inconfundible que le permite tener un estilo distintivo y un sonido inconfundible. *Apoyo* *A ritmo de merengue* La parte final del concierto incluyó la participación del acordeonista típico “El Prodigio”, quien interpretó junto a la banda “Autumn leaves”, un estándar del jazz tradicional y “Manteca”, una pieza emblemática del jazz latino compuesta por Chano Pozo y Dizzie Gillespie. En ellas, el acordeón ofreció sus mejores notas de manos del intérprete típico, a ritmo de buen merengue, apoyado en la parte rítmica, por unas congas que simularon la tambora y por un hi-hat que hizo las veces de la guira de nuestra música. *Apoyo* *Aportes de la percusión* Dentro del grupo participa el percusionista Pedro Martínez, cubano que se inició siendo niño con los tambores rituales “batá”. Su amplio vocabulario musical le permite, dentro del género latino, el de su origen, ofrecer un variado repertorio de melodías no reiterativas que aportan variedad a las piezas, a través de ese lenguaje diverso y versátil, sin salirse de los ritmos, ni perder el objetivo central de cada solo. *LUISA REBECCA*